Cómo imprimir una litofanía: filamento, capas y ajustes
Una buena litofanía se decide tanto en la impresión como en el modelo. Estos son los ajustes que más influyen en el resultado y los fallos que conviene evitar.
Filamento: PLA blanco o natural
La luz atraviesa el material, así que el filamento es la mitad del resultado. Lo habitual es usar PLA blanco o natural, sin tintes ni aditivos: deja pasar la luz de forma uniforme y reproduce los grises con limpieza.
Evita el PLA «silk», el que lleva purpurina, los efectos mármol o madera y los filamentos con carga: dispersan la luz de forma irregular y la imagen pierde nitidez. No todos los blancos son igual de translúcidos; si tu primera prueba sale demasiado oscura al encenderla, prueba con otra bobina o marca antes de tocar el modelo.
Boquilla y altura de capa
Con una boquilla estándar de 0,4 mm, una altura de capa de 0,1 a 0,12 mm da un buen equilibrio entre detalle y tiempo de impresión. Cuanto más finas son las capas, más escalones de grosor distintos puede reproducir la pieza y más suaves son las transiciones entre tonos. Si tu impresora lo permite, 0,08 mm mejora todavía más los degradados, a costa de imprimir durante más horas.
Una altura de capa gruesa (0,2 mm o más) se nota enseguida: aparecen bandas y escalones en lugar de degradados.
Relleno, paredes y soportes
Una litofanía es una lámina fina, no una pieza con interior. Configura el relleno al 100 % y un número de perímetros suficiente para que toda la pieza quede sólida; si el laminador deja huecos o patrones de relleno, se verán como manchas al encender la luz.
En el panel, apoya sobre la cama la cara trasera, que es plana: el relieve crece hacia arriba y no hace falta ningún soporte. En el resto de formatos, revisa la previsualización de capas de tu laminador antes de imprimir y comprueba que no haya zonas en voladizo.
Velocidad, temperatura y ventilación
Imprime despacio, sobre todo en los perímetros exteriores: 30 a 50 mm/s es un punto de partida razonable. Usa la temperatura que recomiende el fabricante de tu PLA y mantén el ventilador de capa activado para que las capas finas enfríen bien. Los cambios bruscos de velocidad o de temperatura se notan como líneas más claras u oscuras en la imagen.
Comprueba el grosor antes de laminar
El grosor mínimo corresponde a las zonas más claras de la foto y el máximo a las más oscuras. Como referencia, funcionan bien 0,6–0,8 mm de mínimo y 2,8–3,6 mm de máximo. Por debajo de 0,5 mm las zonas claras pueden agrietarse al despegar la pieza de la cama. Cuanto mayor sea la diferencia entre mínimo y máximo, más contraste tendrá la imagen iluminada, pero también más tardará en imprimirse.
Puedes ajustar ambos valores en la herramienta y comprobar el efecto con «Simular luz trasera» antes de descargar el archivo.
Haz una prueba pequeña primero
Antes de imprimir una pieza grande, genera una versión pequeña (60–80 mm) con la misma foto y el mismo filamento. Tarda poco y te dice tres cosas importantes: si tu bobina deja pasar suficiente luz, si el grosor mínimo y máximo dan el contraste que buscas y si la imagen se entiende bien al encenderla. Si algo no te convence, cambia un solo parámetro cada vez para saber qué ha mejorado el resultado.
Acabado: cuida la cara de la imagen
Quita los hilillos con cuidado y limpia la pieza con un paño seco. Evita lijar la zona de la imagen: cualquier marca de lija cambia cómo se dispersa la luz y se ve como una mancha al encender la litofanía. Si necesitas retocar el marco o la base, hazlo solo ahí.
Fallos frecuentes y cómo evitarlos
- Bandas o escalones en los degradados: la altura de capa es demasiado gruesa. Baja a 0,1 mm o menos.
- Manchas o zonas con luz desigual: filamento poco uniforme (silk, con carga) o relleno que no está al 100 %.
- Zonas «quemadas», casi blancas: el grosor mínimo es demasiado bajo o la foto está sobreexpuesta. Sube el grosor mínimo, o baja el brillo y la curva (gamma) en la herramienta.
- Grietas al despegar: grosor mínimo por debajo de 0,5 mm. Deja enfriar la cama antes de despegar la pieza.